Si tuviéramos que apostar por cuál de los dos sistemas operativos quieren más los usuarios, Windows 10 seguiría teniendo muchos números. No solo porque fue un lanzamiento sólido, también porque llegó en el momento adecuado: en julio de 2015, con la misión de borrar el mal recuerdo que habían dejado Windows 8 y Windows 8.1. Durante años, Windows 10 fue el lugar cómodo, pero Microsoft lleva tiempo jugando otra partida.

